Como salir de un estado anímico negativo

¿Por qué me tomo tantas molestias en conseguir que sepas diferenciar entre las emociones sanas de las consideradas como patológicas? ¿Por qué es tan importante distinguir entre un sentimiento sano de uno patológico?

 

Es importante, porque normalmente adoptamos actitudes diferentes ante sentimientos sanos que ante sentimientos insanos. Cuando un sentimiento es básicamente sano, normalmente disponemos de varias opciones, como por ejemplo: 

- Podemos limitarnos, simplemente, a aceptar ese sentimiento.

- Podemos expresar el sentimiento de forma respetuosa.

- Podemos actuar con respecto al sentimiento de forma constructiva.

Por el contrario, si tus sentimientos tienen un carácter patológico, lo que podemos hacer es cambiarlos modificando tus pensamientos negativos que subyace a esos sentimientos. A veces, sentir dolor es algo saludable, se convierte en patológico cuando nos empeñamos en “no sentir”, nos prohibimos llorar, estar tristes, desconectar de familiares y amigos por un periodo determinado de tiempo… Cuando sentimos dolor saludable, en la mayoría de los casos el dolor mejora con el simple hecho de aceptarlo. En cuanto nos damos permiso para sentir, la naturaleza va haciendo el resto y de forma natural volvemos a nuestro estado anímico equilibrado.

Hasta ahora hemos analizado la diferencia entre las emociones sanas y las emociones patológicas, pero ¿cómo podemos llegar a una decisión práctica acerca de nuestras emociones cuando estamos inmersos en una alteración de nuestro estado de ánimo? Vivimos en un mundo real en que existen los atascos que nos atrapan y en el que nos tenemos que ver las caras con todo tipo de situaciones frustrante y molestas. ¿De qué manera podemos decidir si cambiar o aceptar nuestros sentimientos? Necesitamos algún tipo de orientación práctica.

El análisis del coste-beneficio que vamos a trabajar en el próximo ejercicio,  nos puede ayudar a tomar una decisión al respecto. La finalidad de este análisis de las emociones consiste en que te preguntes a ti mismo: ¿En qué me ayudará sentirme de esta forma? ¿Cuáles son las ventajas? ¿En qué me perjudicará? ¿Cuáles son las consecuencias negativas? Si decides que tus sentimientos negativos son saludables y apropiados, los podrás aceptar y expresar de forma constructiva. Por el contrario, si decides que tus sentimientos no son beneficiosos, podrás decidir cambiar la forma de sentir gracias a las técnicas que estamos aprendiendo.

 

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Irene Morales

Coach Espiritual

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